Al golpe de la ola contra la piedra indócil
la claridad estalla y establece su rosa
y el círculo del mar se reduce a un racimo,
a una sola gota de sal azul que cae.
Oh radiante magnolia desatada en la espuma,
magnética viajera cuya muerte florece
y eternamente vuelve a ser y a no ser nada:
sal rota, deslumbrante movimiento marino.
Juntos tú y yo, amor mío, sellamos el silencio,
mientras destruye el mar sus constantes estatuas
y derrumba sus torres de arrebato y blancura,
porque en la trama de estos tejidos invisibles
del agua desbocada, de la incesante arena,
sostenemos la única y acosada ternura.
Pablo Neruda
lunes, 30 de agosto de 2010
seaheart/sweetheart
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Es Bueno, amor, sentirte cerca de mi en la noche,
ResponderEliminarinvisible en tu sueño, seriamente nocturno,
mientras yo desenredo mis preocupaciones
como si fueran redes confundidas.
Ausente, por los sueños tu corazòn navega,
pero tu cuerpo asì abandonado respira
buscándome sin verme, completando mi sueño
como una planta que se duplica en la sombra.
Erguido, serás otro que vivirá mañana,
pero de las fronteras perdidas en la noche,
de este ser y no ser en que nos encontramos
algo queda acercándose en la luz de la vida
como si el sello de la sombra señalara
con fuego sus secretas criaturas.
Neruda