Showtime! Señoras y señores, ladies and gentlemen, bienvenidos al gran mito colectivista y afable, welcome to the most popular and friendly myth, nuestra noche de los tiempos socialistas y tropical… Prepárate para lo que viene: la agonía del patriarca. Prepárate para ser hospedado por un pueblo de príncipes; para la atroz descortesía y la hermosura que envenena; para sorber el último suspiro de un son bailado entre chinos venerables y sutiles despachadores de cocaína en la confluencia de calles con nombres como Zanja, Cuchillo, y Rayo. Prepárate para ser cebado como una bestia comestible a base de masas de cerdo entre esbeltos concurrentes. Prepárate para ser recibido en todos lados con la pleitesía que concita un gangster gracias a tu tarjeta Visa y, al mismo tiempo, verte segregado a un solitario changarrito de madera en Coppelia, la nevería más famosa del continente, donde solo se sirven dos sabores: fresa y chocolate. Prepárate, de nuevo, para el mar. Prepárate también para entrar a la piscina: el short a media nalga de una mulata que pasaría por virginal si esto no fuera el paraíso. Prepárate para ser cortejado por el más temible harem de novias. El coctel de ostión de Doña Yulla, la paladar con su falso charm de clandestinidad, el Negrón aderezado con miel y albahaca (versión ruda de un mojito) bebido al fondo del callejón de Hamiel, los azules fanáticos del equipo Industriales deteniendo el escaso tráfico que circula por la Infanta, los niños que juegan pelota los domingos sobre la doctoral escalinata de la universidad: prepárate para la eternidad de las ruinas. Dos policías santiagueros discutiendo en una barbería, Gente de Zona pichuliando en el Diablito Tuntún entre bellezas casi radioactivas (otra vez reggaetón, a que tu escapes por la ventana de un segundo piso para liberarte de esta música infame), travestis de Avenida Quinta que solo se distinguen de las chicas por su sobrada perfección y su magna estatura: prepárate para la Charanga Habanera. Prepárate pare volver a oír estas consignas de tu adolescencia: ‘Patria o muerte. Venceremos’, ‘Señores imperialistas: no les tenemos nosotros ningún miedo’, ‘No pedimos venganza: exigimos justicia’, y las fotos de George Bush y Posada Carriles con colmillos vampíricos recortados contra una escandalizada Estatua de la Libertad en un afiche azotado por el agua y la luz del malecón. Prepárate para el glorioso sonido que hacen 138 banderas negras cuando se agitan al viento por encima de tu cabeza contra la oficina de intereses gringos, haciéndote sentir que tu país ha tomado las decisiones correctas a cambio de haber sido, históricamente, el cobarde del condado. Prepárate para escuchar a cualquiera (un chofer de taxi, un cantinero, un hampón de poca monta que insiste en venderte a mas de 30 cucs la caja de Cohiba o Montecristo) hablar de literatura filomarxista, de política internacional, de medicina moderna. Prepárate para dar testimonio de una alegría y una tristeza a las que no fuiste convocado. Acá nadie te oye por que en La Habana no se escucha – solo se habla-, acá el tiempo tiene demasiadas cosas chicas y la historia es un bar que se ha quedado sin clientela. Pero eso sí, un bar con música; digamos que, cuando menos, con añoranza por la conga, el bolero y el son…Prepárate para el estreno del gran filme del futuro: Fantasmas en La Habana. Julian Herbert
Fuego Robado Al Sol
Mama, Son de la Loma
La Gallina Viuda
Retorno
Dulce Embeleso
El Pagare
Carita de Rosa
Juramento
Canto a Mi Madre
Injusta Duda
lunes, 30 de agosto de 2010
fantasmas en la habana
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

"que bonita postal de cuba" o termino siendo un trailer escrito... pero suena bastante bien..
ResponderEliminaryo helado de fresa y tu conejito?