sábado, 26 de enero de 2008
...walked to his death because he thought he'd never feel this way again
Es viernes por la tarde. Decido salir a caminar. Camino, camino. Camino lentamente. Marcando mis pasos. Quiero despejar mi mente. Miro. Observo. Contando los detalles en mi cabeza. Construyendo lineas que se bifurcan y se bifurcan. Nada mas. Tocando paredes. Antiguas paredes de cantera. Indiferentes como esta ciudad. Gente. Tropiezo. Soy torpe. A la deriva. Me detengo en una esquina. Mis ojos quieren escapar de toda forma. Mi rareza en su plenitud. A lo lejos. Tan cerca. Gente apurada. Yo ensimismado. Rostro abajo. Sin destino alguno. Camino nada mas. Pienso. No pienso. Minutos nada mas. Imagino. Escribo un nombre en las yemas de mi mano izquierda. Me faltan dos letras. Toco mi boca. Ahora soy mudo para todos. Pero tu me escucharas con los ojos. Me tienes. Oyeme sorda, pues te quiero mudo. Solo. Pero me acompañan mis escritores. Por eso ya leo mas de lo que escribo. No necesito la compañía del que me oye y no me escucha. No esa compañía condicionada. Prefiero ser yo el que idealice. Desasosiego andante. Acostumbrado ya. Paseo a Pessoa. Lo cargo bajo el brazo para que respire algo mas que el aire enrarecido de mi cuarto impregnado de cafe y tabaco. Es viernes. Todos salen. Un viernes diferente. Pocos sollozos. Calles. Arcos. Mareo. Falta de Azucar. Semi pueblo anacronicamente arquitectonico. Demasiadas palabras. Sentado en una banca del parque debajo de lo que para mi es un cerezo. Eco de una campana. Leo a Jodorowsky. Me rio con el. Me regalo su tarot cuando toque su mano. Timidamente le pido que sigamos caminando. Estoy perdido. Solo recuerdo que es viernes. Contaba las cuadras. Me quede en un numero. Camine veinticinco cuadras. No recuerdo mas. No quiero mas. Olvide los numeros. Juego con las vocales. Extraviado. Recuerdo que es viernes. Y se que espero algo. Siempre he esperado algo. La larga postracion me ha acostumbrado a anticipar todo. Paranoia. Me da miedo andar entre los hombres. Derribado. Inofensivo. Carente. Camino. Tenis rojos. Corazon azulado. El atardecer viene ya. Mi crepusculo. Llegare. Pienso. ¿Por que no he de tener derecho a momentos en que me la pase bien? Sonrio. Canturreo If You're Feeling Sinister. Espero ansiosamente mi noche. El malestar cotidiano. Falta poco. Leo un poema de Borges. '¿Quien es el mar, quien soy? Lo sabre el dia ulterior que sucede a la agonia'. Tropiezo. Respiro. Recojo el libro y sigo mi camino. Las paginas me murmuran. Los susurros son lentos. El corazon palpita. La hora exacta. Es noche. El viento invernal ha llegado. Que mas da. Invernalmente me defino. Y no se mas. Donde estoy. Un sabor a muerte en la garganta. Una fiebre. Algo que muerde. Un demonio que me carcome y me hace pedazos. Estoy a punto de desvanecerme. Y entonces yo me digo: tienes que pensar en algo, tienes que mantenerte aferrado a un pensamiento, si consigo sosegarme en ese pensamiento despues todo pasara, solo habra que resistir. Pero lo cierto es que…eso es de verdad el horror. Ya no hay pensamientos. Ya no queda ni un pensamiento. En ninguna parte de mi. Solo sensaciones.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

25 cuadras... hacia ¿abajo o arriba?
ResponderEliminarCreo que Pessoa viajo mas alla de la cuenta, porque él me cuenta que vestido de negro te ha visto en una posición fetal, en un cuarto mostaza
sobre una cama que se encontraba junto a un libreo de color oscuro, me cuenta que te ha visto llorar... porque tus lagrimas son agua que robaste de Lisboa.... uhmm tal vez sea mentira... pero saben saladas!!!
Y verdad es también que te llame, si llame te escuche y colgue porque todo lo que dijera estava errado!
Confesados los pecados dulces sueños Daniel!!!
Creo que es valido cambiar la realidad si no te complace!