'Encontramos entonces esa cosa particular y hermosa llamada inspiración (un nombre sin sentido ni realidad. Es ese accidente extraño que brota, como el día en la noche, en la monotonía) No una luz que se eleva en una llama, sino el leño que es encendido con una luz que viene de afuera y se torna suya. Eso es la inspiración.'
Fernando Pessoa.
Aire de las Colinas. Carta III
México D. F. a 9 de enero de 1945
Clara, pequeña amiga mía:
Me he acordado mucho de ti. Todo el camino me vine piense y piense que en Guadalajara se había quedado una cosa igual a las cosas esas que andan por el cielo, y , de puro acordarme, venia sonriéndose mi corazón y dando de brincos a cada paso, como si no le cupiera el gusto de saber que tu existes. Debido a eso no se me hizo largo el camino.
El y yo nos venimos platicando de ti (mi corazón y yo) y el estuvo de acuerdo conmigo en todo. Por ejemplo, yo comencé a decirle que no me merecía ni siquiera que me dirigieras la palabra y mucho menos tenerme por amigo. Entonces el me contestaba: es muy cierto, muy cierto. Yo seguía diciéndole: tengo necesidad de Ella, de quererla mucho; ¿pero acaso tengo yo algún merito para merecerla, eh? No, no tienes ninguno, respondía el. Ella es muy bonita ¿verdad? ¿Bonita? ¡Es la criatura más hermosa con que yo haya tropezado en la vida! Eso decía mi corazón.
Oye, corazón, ahora si te equivocaste. Ella si esta aquí con nosotros nada mas sierra los ojos y veras la figura completa de ella. Ahora esta arqueando la cejita y nos esta echando una mirada muy seria. Dentro de un rato se le va a salir uno de esos suspiros buenos que Ella acostumbra dar de rato en rato, cuando no sabe que hacer con el amor que lleva dentro.
¡Ah!, si Ella se imaginara la fuerza que tiene su recuerdo y la forma como el, ese recuerdo suyo, lo tenemos aquí presente, tal vez nos quisiera un poquito. Bueno, vamos haciendo una aclaración, vamos suponiendo que nos quiere tantito, así, con un amor del tamaño de una semilla de amapola. Pero no, no nos quiere ni así. ¿Te acuerdas el día que nos dijo que no nos tenía confianza? Tú te pusiste a llorar un rato, ¿no? Y esto se debió a que la queremos, a que Ella es la misericordia para nosotros y, aun que yo me he puesto a aceptar todo lo que venga de ella, tú, en cambio, eres débil como una cáscara de ciruela y te dueles con mucha facilidad. A veces me da pena salir a defenderte por que no aguanto la cara de sentimiento que pones. Sobre todo, me da pena con Clara. ¿Qué idea se hará ella de tu fragilidad, de ti, pobre corazón que la quieres tanto?
Clara, los dos te queremos. Mi corazón y yo somos un buen par de buenos amigos tuyos. Esa es la verdad.
Te estoy escribiendo desde un restaurante. Aquí estoy en mi elemento. Son las diez de la noche y se me magulla el alma de pensar que tú algún día llegues a olvidarte de este loco muchacho. No, ahora no estoy triste. Tristeza la de antes de conocerte, cuando el mundo estaba cerrado y oscuro; pero ahora que, si no me porto mal, tal vez, algún día de estos, llegues a comprender lo encariñado que estoy contigo. Clara, vida mía, me hace falta tantita de tu bondad, por que la mía esta endurecida y echada a perder de tanto andar solo y desamparado.
Perdóname si yo he exigido mucho de ti, quizá demasiado, que haya querido que tu corazón palpitara fuera de tiempo, como yo hago con el mío; pero yo soy un desequilibrado de amor y tu no, ahora lo se y se también que por eso me gustas así, por que eres como la brisa suave de una noche tranquila. Es precisamente por esto que yo te anduve buscando y me metí en tantos trabajos para dar contigo por que sabía que, ya conociéndote, podía contarte las cosas que le dolían a mi alma y tú me darías el remedio.
Si de casualidad quieres escribirle a tu muchacho puedes hacerlo. Yo moriría de gusto de tener noticias tuyas. Aquí esta haciendo de las suyas el frió; pero yo estoy enamorado y a los enamorados no nos hace fuerza nada.
Quisiera poder contarte mas cosas de esto y aquello, pero soy muy flojo para escribir y lo hago muy mal. Ojalà se componga el tiempo y vuelva la inspiración, auque la inspiración se quedo en Guadalajara.
(No se que mas escribir aquí)
Mucho te quiere.
Juan Rulfo.
sábado, 26 de enero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 Botellas en el mar
Publicar un comentario
'El mar es un azar
què tentaciòn echar
una botella al mar.'