En el mar la vida es más sabrosa.
La mama de la Carmen había pasado toda la mañana preparando sopa de
mariscos, ya que era su cumpleaños. Desde entonces aborrezco los mariscos.
No se que específicamente estaba echado a perder: el pulpo, los camarones,
los ostiones, los caracoles los cayos de hacha. A la mejor fue tanto
chile que le eche. La única que se enfermo fui yo.
En el mar te quiero mucho más.
Me enamore de ti sin conocernos. La Carmen se emocionaba con tus e-mails,
me explicaba todo aquello que escribías entre líneas y muchas veces me dio
consejos para seguir con este amor a distancia. Yo aquí y tú allá.
Con el sol, la luna y las estrellas.
Como olvidar ese día en que fui por ti al aeropuerto. Le pedí la camioneta
a mi mama y la carmen me acompaño. Yo saltaba de felicidad al verte venir
hacia mí. Resultaste ser más alto de lo que imagine y mucho más blanco.
No podía creer cuando me abrazaste y me diste un beso en la frente.
Mi príncipe azul venia a rescatar a su sirenita.
En el mar todo es felicidad.
Después que te dejamos en el hotel fui a casa de la Carmen a comer
sopa de mariscos pues era su cumpleaños. Al terminar el plato de sopa
tuvieron que llamar al doctor porque comencé a vomitar. Me la pase en mí
casa vomitando y con diarrea sin poder estar contigo. La Carmen se ofreció
a llevarte a la playa y a pasearte para que no desaprovecharas tú viaje.
Cuando me alivie después de diez kilos menos, solo me toco despedirme de ti en el
aeropuerto con un gran abrazo y un hermoso beso en la frente. Hoy me encontré a su
sobrina y me dijo que la Carmen se había ido con un morro que había conocido
el mismo día de su cumpleaños. ¡Que suerte a tenido siempre la Carmen!
Constanza Rojas
miércoles, 14 de octubre de 2009
cuentico
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0 Botellas en el mar
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'El mar es un azar
què tentaciòn echar
una botella al mar.'