sábado, 15 de agosto de 2009

cuando el mar viene hasta mi

Los relojes del mar,
las alcachofas,
las alcancías con sus llamaradas,
los bolsillos del mar
a manos llenas,
las lámparas del agua,
los zapatos, las botas
del océano.
los cefalópodos, las holoturias,
los recalcitrantes cangrejos,
ciertos peces que nadan y suspiran,
los erizos que salen
de los castaños del profundo mar,
los paraguas azules del océano,
los telegramas rotos,
el vals sobre las olas,
todo me lo regala el maremoto.

Las olas regresaron a la Biblia:
hoja por hoja el agua se cerró:
volvió al centro del mar toda la cólera,
pero entre ceja y ceja me quedaron
los variados e inútiles tesoros
que me dejó su amor desmantelado
y su rosa sombría.

Toquen este producto:
aquí mis manos trabajaron
diminutos sarcófagos de sal
destinados a seres y substancias,
feroces en su cárdena belleza,
en sus estigmas calcáreos,
fugaces
porque se alimentarán
nosotros y otros seres
de tanta flor y luz devoradoras.

Lo que dejó en la puerta del maremoto,
la frágil fuerza, el ojo submarino,
los animales ciegos de la ola,
me inducen al conflicto,
al ven y ven y aléjate, oh tormento,
a mi marea oculta por el mar.

Mariscos resbalados en la arena,
brazos resbaladizos,
estómagos del agua,
armaduras abiertas a la entrada
de la repetición y el movimiento,
púas, ventosas, lenguas,
pequeños cuerpos fríos,
maltratados
por la implacable eternidad del agua,
por la ira del viento.

Ser y no ser aquí se amalgamaron
en radiantes y hambrientas esculturas:
arde la vida y sale
a pasear un relámpago la muerte.
Yo sólo soy testigo
de la electricidad y la hermosura
que llenan el sosiego devorante.


Maremoto - Pablo Neruda.

0 Botellas en el mar

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'El mar es un azar
què tentaciòn echar
una botella al mar.'