De todas las formas del génesis del amor, de todos los agentes de mal sagrado, uno de los mas eficaces es ese gran soplo de agitación que a veces nos sacude. Entonces el ser con el que estamos a gusto en ese momento, la suerte esta echada, será objeto de nuestro amor. No es ni siquiera que nos haya gustado en ese momento más o incluso tanto como los demás. Lo único necesario es que nuestra atracción por el se vuelva exclusiva. Y esta condición se realiza cuando (en el momento que lo echamos en falta), la búsqueda de placeres que su donaire nos ofrecía viene sustituida en nosotros por una ansiosa necesidad que tiene como objeto ese ser en si y por si, una absurda necesidad, que las leyes de este mundo hacen imposible satisfacer, difícil de olvidar y de curar: la insensata y dolorosa necesidad de la posesión.
jueves, 20 de agosto de 2009
eterno resplandor
M. Proust - Un amor de Swann (frag)
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0 Botellas en el mar
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'El mar es un azar
què tentaciòn echar
una botella al mar.'