miércoles, 26 de agosto de 2009

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Del ditirambo a la raíz del mar
se extiende un nuevo tipo de vacío:
no quiero más, dice la ola,
que no sigan hablando...
estamos solos,
queremos gritar por fin,
orinar frente al mar,
ver nueve pájaros del mismo color...
peces de colores,
buscar el amor en la arena,
ensuciar los zaparos,
los libros, el sombrero, el pensamiento
hasta encontrarte, nada,
hasta besarte, nada,
hasta cantarte, nada,
nada sin nada, sin hacer
nada, sin terminar
lo verdadero.

[Quiero saber si usted viene conmigo]

Quiero saber si usted viene conmigo
a no andar y no hablar, quiero
saber si al fin alcanzaremos
la incomunicaciòn: por fin
ir con alguien a ver el aire puro,
la luz listada del mar de cada día
o un objeto terrestre
y no tener nada que intercambiar
por fin, no introducir mercaderías
como lo hacían los colonizadores
cambiando baratijas por silencio.

Pago yo aquí por tu silencio.

De acuerdo: yo te doy el mío
con una condición: no comprendernos.


Pablo Neruda

1 comentario:

  1. Tu silencio es una nave con todas las velas llenas…
    Blandas, las brisas juegan en las flámulas, tu sonrisa…
    Y tu sonrisa en tu silencio es la escalera y las andas
    con que me finjo más alto y junto a cualquier paraíso…

    Mi corazón es un ánfora que cae y que se quiebra…
    Tu silencio lo recoge y quebrado lo arrincona…
    Mi idea de ti es un cadáver que el mar trae a la playa…, y mientras tanto
    tú eres la tela irreal en la que mi arte yerra el color…

    Mi alma es una caverna colmada por la marea alta,
    y mi idea de soñarte una caravana de histriones…

    Llueve oro mate, mas no en lo exterior…
    Es dentro de mí… Soy la Hora, y la Hora es de asombros y toda ella escombros de ella misma…
    En mi atención hay una viuda pobre que nunca llora…
    En mi cielo interior nunca hubo una misera estrella..

    Hoy el cielo es pesado como la idea de no llegar nunca a un puerto…
    La lluvia menuda está vacía… La Hora sabe a haber sido…
    ¡Y no haber algo como lechos para las naves!…
    Absorta en alienarse de sí, tu mirada es una plaga sin sentido…

    no es alegría ni dolor este dolor con el que me alegro,
    y mi bondad inversa no es ni buena ni mala…

    ¡Ah, qué vieja es esta hora!… ¡Y todas las naves partieron!
    En la playa sólo un cabo muerto y unos restos de vela hablan
    de lo Lejano, de las horas del Sur, de donde nuestros sueños sacan
    aquella angustia de más soñar que hasta callan para sí…

    Y mi alma es aquella luz que nunca más tendrán los candelabros…
    ¿Y qué quieren del lago aciago mis ansias, brisas fortuitas?…

    ¿Por qué me aflijo y me enfermo?… Se acuestan desnudas al claro de luna
    todas las ninfas… Vino el sol y habían ya partido…
    Tu silencio que me arrulla es la idea de naufragar,
    y la idea de que tu voz suene a lira de un Apolo fingido…

    Todos los ocasos se fundieron en mi alma…
    Las hierbas de todos los prados fueron frescas bajo mis pies fríos…
    Secó en tu mirada la idea de creerte calma,
    y el ver yo eso en ti es como un puerto sin navíos…

    Se irguieron al tiempo todos los remos… Por el oro de los trigales
    pasó una saudade de no ser mar… Frente
    a mi trono de alienación hay gestos con piedras raras…
    Mi alma es una lámpara que se apagó y aún está caliente…

    ¡Ah, y tu silencio es un perfil de cúspide al sol!
    Todas las princesas sintieron el seno oprimido…
    De la última ventana del castillo sólo un girasol
    se ve, y el soñar que hay otros pone brumas en nuestro sentido…

    ¡Ser, y no ser ya más!… ¡Oh leones nacidos en la jaula!…
    Repicar de campanas hacia más allá, en el Otro Valle… ¿Cerca?…
    Arde el colegio y un niño quedó encerrado en el aula…
    ¿Por qué no ha de ser el Norte el Sur?… ¿Qué es lo que está descubierto?…

    Y yo deliro… De repente hago pausa en lo que pienso… Te miro
    y tu silencio es una ceguera mía… Te miro y sueño…
    Ah, deja que te ignore… Tu silencio es un abanico?
    un abanico cerrado, un abanico que abierto sería tan bello, tan bello,
    pero más bello es no abrirlo, para que la Hora no peque…

    Mi manera de amarte es una catedral de silencios escogidos,
    y mis sueños una escalera sin principio pero con fin…

    Alguien va a entrar por la puerta… Se siente sonreír el aire…
    Tejedoras viudas gozan las mortajas de vírgenes que tejen…
    Ah, tu tedio es una estatua de una mujer que ha de venir,
    el perfume que los crisantemos tendrían, si lo tuviesen…

    Suave, como tener madre y hermanas, la tarde rica desciende…
    No llueve ya, y el vasto cielo es una gran sonrisa imperfecta…
    Mi conciencia de tener conciencia de ti es una prez,
    y mi saberte sonriendo es una flor mustia en mi pecho…

    ¡Ah, somos dos figuras en una lejana vidriera!…
    ¡Ah, si fuésemos los dos colores de una bandera de gloria!…
    Estatua acéfala retirada a un lado, polvorienta pila bautismal,
    pendón de vencidos que tuviese escrito en el centro este lema ¡Victoria!

    ¿Qué es lo que me tortura?… Si hasta tu faz tranquila
    sólo me llena de tedios y de opios de ocios temibles…
    No sé… Yo soy un loco que extraña su propia alma…

    Yo fui amado en efigie en un país más allá de los sueños…

    .hora absurda.

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'El mar es un azar
què tentaciòn echar
una botella al mar.'