…El viajero al fin dio con lo que buscaba: La iglesia de San Pedro. Esta iglesia es de estilo romántico, pero no de lo mejor que el viajero ha visto. También es cierto que los viajes educan el espíritu y lo vuelven exigente. O será que el viajero estaba cansado. Si lo estaba, se le paso la fatiga en Sao Joao de Tarouca. Pero, antes de ir a ver las artes, el viajero tiene que explicar lo que ocurrió cuando, pasada la ultima curva de la carretera, se dio de frente con un tiempo anterior a su vida. Son falsas memorias, se dijo; ya estuve aquí y no lo recuerdo. Primero, el viajero no sabe lo que son falsas memorias. Se tiene la memoria de algo visto y fijado en el cerebro. Puede quedar fuera de la conciencia, puede necesitar esfuerzos para recordarlo, pero el día en que la imagen vuelva a poder ser “leída”, la veremos, con precisión mayor o menor, y lo que estamos viendo es lo que vimos ya. Toda memoria es verdadera, ninguna es falsa. Confundida podrá estar, será como un puzzle desorganizado que, en potencia, se puede reconstruir hasta el último fragmento, hasta la más breve línea, hasta el tono mas apagado. Cuando los hombres sean capaces de recorrer todos los registros de la memoria y ordenarlos, dejaran de hablar de falsas memorias, aun que será muy posible entonces que se defiendan de ese capacidad memorizante total cultivando falsos olvidos.
Si las falsas memorias no existen, si el viajero afirma solemnemente que nunca ha estado ahí, entonces será verdad que las almas transmigran, que la metempsicosis existe. El viajero, este que aquí esta, si señor, pero en otro cuerpo y hoy, aparte de sus propias memorias tendría ésta que heredo de un cuerpo desaparecido. El viajero responderá que todo eso son cuentos, que un cerebro muerto es un cerebro apagado, que las memorias no se dispersan al viento para ver quien recoge mas memorias, que hasta el inconsciente colectivo se compone de datos de la memoria, etcétera. Pero, sabiendo muy bien a que ha de decir ‘no’, no es capaz de descubrir aquello a lo que podría decir ‘si’. Lo que sabe, sin discutir còmos y porqués, es que ya vio este rincón de Sao Joao de Tarouca: alguna vez lo habrá soñado como soñó tantos otros paisajes para los cuales, hasta hoy, no ha encontrado correspondencia real, tal vez, quien sabe, sólo por que no ha viajado a todos los lugares. Afirmar esto será lo mismo que decir que el sueño, la imaginación libre, el discurrir inconsciente de imágenes en el cerebro, pueden prever el mundo exterior.
Todo esto es un camino por donde el viajero teme adentrarse. Ha divagado mucho e inútilmente. Lo malo fue que le diera tiempo para hacerlo. Y justo cuando el viajero anda a ver las bellas artes, donde todo son pinturas, todo imágenes hermosas y piedras admirables, de repente lo agarra del brazo la vida y le dice:
“No te olvides de mi”. Responde el viajero avergonzado: “Pero esto también eres tu”. Y ella: “Lo soy, pero no me olvides tanto”.
Jose Saramago 'Viaje a Portugal'
In the wintertime
Keep your feet warm,
Keep your clothes on
And don't forget me.
Keep the memorys,
But keep your powder dry, too.
In the summer
By the pool side
While the fireflies
Are all around you,
I'll miss you when I'm lonely,
I'll miss the alimony, too.
Don't forget me, please don't forget me,
Make it easy on me just for a little while.
You know I'll think about you,
Let me know you think about me, too.
When we're older
And full of cancer
It doesn't matter now,
Come on, get happy,
'Cause nothing lasts forever,
But I will always love you.
Don't forget me, please don't forget me,
Make it easy on me just for a little while.
You know I'll think about you,
Let me know you think about me, too.
You know I'll think about you,
Let me know you think about me, too.
lunes, 12 de enero de 2009
"no te olvides de mi"
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què tentaciòn echar
una botella al mar.'